Chile es un país que he visitado dos veces y al que definitivamente quiero volver. Mi primer viaje me llevó al sur de la Patagonia, donde visité Torres del Paine, el Parque Karukinka y el Lago General Carrera, entre otros lugares. Después, recorrí gran parte de la Carretera Austral, atravesando parques nacionales menos conocidos y vastos paisajes donde a veces es difícil ver a nadie durante horas.
Lo que hace que Chile sea tan especial para mí es la magnitud de su naturaleza. El trekking W en Torres del Paine fue una magnífica aventura de senderismo, pero la caminata al remoto glaciar Calluqueo fue quizás aún más impresionante. Allí, nos encontramos prácticamente solos frente a una inmensa masa de hielo. Chile se siente desolado y agreste en algunos lugares, pero eso es precisamente lo que lo hace tan impresionante. Es un destino para quienes buscan espacio, aventura y naturaleza pura.